
El proceso de atesoramiento para la formación de una nueva burguesía venezolana (2002-2026)
En este análisis, Luis Bonilla-Molina examina los mecanismos de atesoramiento que permitieron la formación de una nueva burguesía venezolana, cobijada bajo las gestiones chavistas. El artículo describe las sucesivas transformaciones en los mecanismos de captura de la renta petrolera —desde el arbitraje financiero y la intermediación bancaria, pasando por el control cambiario y las importaciones alimentarias, hasta la minería, el oro y las criptomonedas—, mostrando la consolidación de un patrón de acumulación ultra parasitario. Para el autor, dicho proceso ha favorecido la convergencia entre la vieja oligarquía y la nueva burguesía surgida bajo las gestiones chavistas. Así, el período posterior a Hugo Chávez constituye, según Bonilla-Molina, una fase de radicalización de la lógica rentista y de reconfiguración del bloque de poder dominante.
El “Madurismo” se caracteriza, entonces, como “[…] expresión política de un nuevo momento de voracidad acumuladora de la nueva burguesía y respuesta a la caída de los precios petroleros, que llevó a este sector a liquidar la parte del proyecto nacional-popular-socialista impulsado por Chávez, para concentrarse en la consolidación del proceso de atesoramiento de los nuevos ricos”. De lo anterior se deriva también una caracterización del actual gobierno transitorio venezolano: “[…] Delcy Rodríguez (actual presidenta encargada), Jorge Rodríguez (presidente del parlamento y ministro de Relaciones Interiores) y Vladimir Padrino (ministro de Defensa) fueron parte estructural del Madurismo, y hoy están en proceso de mutación y acomodo al rol de junta de administración colonial que les han asignado los Estados Unidos.”




