¡Así fue la masacre de Cromotex!

Nota introductoria:

A continuación, reproducimos una crónica sobre la masacre de Cromotex, ocurrida el 4 de febrero de 1979, originalmente publicada en el periódico Clase Obrera, órgano del Comité Central del desaparecido Partido Comunista Revolucionario. El texto apareció en el número 45 de dicho periódico, el 9 de febrero de 1979, apenas unos días después de la masacre.

El minucioso relato de los acontecimientos, junto con su marcado carácter clasista y tono de denuncia, compensa las limitaciones de una redacción a veces desprolija. No obstante, en su conjunto, la forma y el contenido del texto dan cuenta de una época en la que las organizaciones de la izquierda peruana mantenían un vínculo orgánico con las luchas de la clase obrera, sin quedar rezagadas frente a los acontecimientos, como sucede en la actualidad.

El relato que ponemos a disposición de nuestros lectores muestra en caliente uno de los momentos de mayor recrudecimiento de la lucha de clases en el país, evidenciando el carácter irreconciliable de la contradicción capital-trabajo y sus particularidades en las condiciones concretas de la sociedad peruana. La férrea resistencia a la represión en la masacre de Cromotex pone de manifiesto cómo el proletariado fabril, en el auge del sindicalismo clasista y combativo, actuaba en estrecha colaboración con el pueblo peruano siendo reconocida por este como su dirección efectiva en la lucha de todos los oprimidos.

Conocer esta y otras experiencias de lucha no es solo un ejercicio de memoria histórica valioso en sí mismo, sino que tiene como objetivo extraer lecciones que permitan avanzar en la inexorable recomposición de la organización obrera y sus destacamentos de vanguardia en el territorio peruano.

Antecedentes

La empresa comenzó a funcionar hace 14 años, siendo el accionista principal de la empresa el capitalista Antonio Musiris Chain, de nacionalidad chilena. La empresa está ubicada en el Km 4.5 de la Carretera Central. Es una fábrica textil. El Sindicato Obrero tiene una importantísima experiencia de unidad y combate, adquirida durante las luchas libradas contra la patronal principalmente por sus pliegos de reclamos. Es una base afiliada a la CGTP, a la Federación Textil integrante de la UDP. Tenía un aproximado de 250 trabajadores y 70 empleados. Antonio Musiris es dueño de 3 fábricas y una planta de petroquímica y filamentos sintéticos.

La empresa desde inicios de 1978 comenzó a hacer toda una campaña de hostilización a los trabajadores, negándose a cumplir los pactos y convenios colectivos, bajo el pretexto de una crisis económica y que por esas causas iban a despedir a todo el personal. Crisis ocasionada (supuestamente) por falta de liquides económica y por falta de mercado para la venta del producto que elaboran. La empresa eliminó el tercer turno, concentrando gente en el primero y el segundo turno.

En Julio de 1978 los empresarios cambian la administración económica de la empresa de las oficinas ubicadas en la misma fábrica a un estudio contable ubicada en Lima, así como también cambian de relacionador industrial y contratan los servicios de asesoría empresarial de Luis Bedoya Reyes del PPC. A la vez, la empresa inicia los trámites en el Ministerio de Industria y Turismo para vender las máquinas de Tejidos Circulares de toda una sección, afectando para ello a más de 25 trabajadores quitándoles su puesto de trabajo, peligrando con ello su estabilidad laboral, así como ya se encontraban 20 compañeros que meses antes estuvieron trabajando en el tercer turno.

Toma de Fábrica

Ante sucesivas maniobras de la patronal para sacar las maquinarias que querían vender, los compañeros trabajadores acordaron tomar la fábrica para que esta no sea desmantelada.

Es así que el 28 de diciembre a las 12:40 horas am, los compañeros toman posesión de la fábrica teniéndose que enfrentar a los 15 matones del PPC, quienes tenían Karatistas, y armados de cadenas, manoplas, etc.; los cuales fueron obligados a retirarse de la fábrica al igual que unos 6 empleados y el RR II.

A las 2 pm apareció el capitán Torres con 20 policías de la Comandancia de Vitarte y con amenazas e insultos quisieron obligar a los trabajadores a salir del local tomado, pero las pruebas contundentes presentadas por los trabajadores y su decisión de lucha de defender su estabilidad laboral hizo retroceder al Capitán Torres en sus intenciones, teniéndose que retirar con sus efectivos a las 2 horas, quedándose una vigilancia permanente de 2 policías, los cuales se mantuvieron durante todos los días. Tras unas vivas al Sindicato y a la unidad sindical los trabajadores se organizaron en piquetes de vigilancia y su olla común. Los pobladores del sector en un número reducido contemplaron la acción de los trabajadores. Durante la toma de la fábrica recibieron apoyo de los pobladores de los distintos mercados para mantener su olla común, los que eran centralizados por el Comité de Esposas de los Trabajadores. Así mismo los diferentes sindicatos de la zona y el Comité de Lucha de la Carretera Central apoyaron en propaganda esta justa lucha.

El 29 de diciembre del 78, realizaron una movilización de Cromotex hasta la fábrica 501, las bases en toma de fábrica del Sindicato Invicta, Cristal Murano, Ladrillera Trébol, Ladrillera Carmelita, Laredo y Comtex, Cromotex, la cual se repitió el 5 de enero desde la fábrica Estudio 501 hasta Cromotex, desarrollándose un mítin con más de 300 personas donde hablaron los dirigentes de diferentes bases, un representante del Comité de Lucha de la Carretera Central y por último un dirigente de la base de Cromotex, impulsándose en todo momento la exigencia de Estabilidad Laboral y el resguardo de maquinarias.

En lo legal: los compañeros antes de tomar la fábrica trajeron a un funcionario del Ministerio de Trabajo para que haga una inspección ocular de la fábrica, teniendo al día los trámites en el Ministerio de Trabajo y Ministerio de Industria (en este último se peleaba la no venta de las maquinarias). En el Ministerio de Trabajo se cita en dos oportunidades a Comparendo, a la empresa, la cual hizo caso omiso a los llamados del Ministerio de Trabajo, pero sí se hicieron presentes los matones, quienes amenazaban constantemente a los dirigentes.

El día 12 se hicieron presente 50 efectivos de la Guardia de Asalto, quienes con tonos amenazadores despejaron todos lo carros ubicados alrededor de la fábrica y exigían a los obreros a que abrieran la puerta porque iba a entrar el juez; los trabajadores decididamente se pusieron alrededor de las mallas de alambre que se encuentran en el lado frontal de la fábrica y al otro lado estaban preparados los efectivos de las fuerzas represivas; tras una larga discusión y con los argumentos de los trabajadores, las fuerzas represivas se pusieron del otro extremo de la orilla de la pista de la Carretera Central, ingresando a la planta el asesor del Sindicato, el juez dos funcionarios de la empresa y dos efectivos de las fuerzas represivas. Culminada la inspección (esta fue favorable a los trabajadores al no encontrarse ninguna anomalía en las maquinarias), las fuerzas represivas se retiraron del lugar.

La empresa inicia juicio al Sindicato en el Palacio de Justicia, aduciendo que habría “apropiación ilícita de bienes”, saliendo una resolución ordenando la captura de 28 trabajadores, estando en lista todos los dirigentes del sindicato, algunos de la Comunidad Industrial y trabajadores de base. Comenzando así a los 7 días de toma de fábrica una casería de los trabajadores en sus casas principalmente de los que estaban encargados del trámite legal e impulsar las ayudas económicas.

La empresa: por su cuenta, con sus matones, comienza a visitar los hogares de los trabajadores, dando a un sobrino de un compañero DDT y lo llevaron cerca a la fábrica para obligar a salir al trabajador de la planta teniendo que llevar de emergencia a la criatura de 11 años.

A la semana siguiente los matones se meten intempestivamente a 3 casas de trabajadores, amenazando a sus esposas de matar a sus hijos si es que no salen los trabajadores de la fábrica e inclusive a una de ellas quisieron aprovecharse al ver que estaba sola, pero ante sus gritos los vecinos salieron y corretearon a los matones.

El primero de febrero los compañeros de Cromotex dentro de la planta desarrollaron un acto por el aniversario de su organización sindical, reafirmando allí su deseo de luchar consecuentemente por sus sagrados derechos, aunque para ello fuese necesario ofrendar sus vidas.

4 de febrero

Siendo aproximadamente 5:30 de la mañana, en momentos en que la mayoría de los 89 trabajadores se encontraban descansando vieron pasar a 6 tanquetas en dirección a Chosica, hecho que los sobresaltó. De repente vieron que a la altura del grifo las tanquetas hicieron un alto y tomaron el otro sentido de la pista para pasar cerca a la puerta de la fábrica de Cromotex; inmediatamente los compañeros pasaron la voz y pusieron en alerta a todos los trabajadores quienes inmediatamente después subieron al techo de la fábrica. Las tanquetas al momento de hacer su aparición comenzaron a disparar al aire y tirar bombas lacrimógenas, junto a la llegada de más de unos 300 efectivos de las fuerzas del orden, quienes acordonan la fábrica y desvían el tráfico, no dejando acercar a los pobladores que salieron a apoyar a los obreros. Un grupo de las fuerzas represivas ingresa a RAY O VAC con ayuda del RRII de esta fábrica y el Ingeniero de producción les facilitan las escaleras para subir al techo de Cromotex, desde allí lanzan innumerables bombas lacrimógenas y disparos al aire, y de igual manera lo hacen a lo largo de toda la reja frontal. Quienes resistieron este ataque devolviéndoles las bombas y poniéndoles en repliegue a estos dos pelotones. Uno de los compañeros obreros habla en voz alta en esos momentos, pidiendo que no disparen pues ellos no eran delincuentes y si estaban en la fábrica no era para llevarse las máquinas sino para resguardarlas para que no se las lleve el empresario; que si los desalojaban morirían de hambre y que preferían morir luchando y que no los intentasen desalojar porque sólo los sacarían muertos; que los obreros al igual que los subalternos son hijos del pueblo y que no cometieran esa masacre y más bien deberían voltear sus fusiles hacia los oficiales y los altos mandos; sus consignas eran: ¡PUEBLO AYUDENNOS! ¡EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERÁ VENCIDO!

En esos momentos, siendo las 6:30 am llegan más efectivos de la USE (sumando un total de más de 700) y 4 tanquetas (sumando 10 en total), formando frente a la fábrica, y tres de ellas salen de la formación y derriban la malla metálica detrás de las cuales entran el grueso de los USE disparando metralla, en momentos que el c. que dirigía la palabra fue herido, siendo llevado por sus compañeros a un sitio más seguro.

El compañero Castro Gamboa toma la palabra exigiendo justicia, recibiendo en esos momentos una ráfaga de balas que le quitó la vida; ante la indignación de los trabajadores el c. Silvio Jiménes continua con la palabra recibiendo un balazo mortal mientras tanto los compañeros trabajadores se defendían con piedras y palos. Los pobladores de los alrededores en un número aproximado de 150 ante la indignación de la masacre, comienzan a bloquear pistas y tirar piedras a los USE para evitar la masacre, siendo brutalmente reprimidos. Los heroicos compañeros resistieron alrededor de 45 minutos sin más armas que su heroísmo, pese a la inmensa diferencia de fuerzas, muriendo en el ataque el oficial GC. La masacre se consuma ametrallando a los últimos compañeros que se encontraban en el techo y lanzándolos a la primera planta donde son brutalmente agarrados a golpes. Los compañeros que intentaron el último momento salir del lugar de los hechos fueron abaleados por los campos sembríos con las tanquetas, mientras retiraban los cadáveres de los compañeros fallecidos y detenidos y heridos fueron embarcados en camiones al POTAO.

A las 3 pm del mismo domingo, la patronal empieza el desmantelamiento de la fábrica.